Aquellos capaces de sacarnos de quicio son nuestros grandes maestros

La gente que aparece en nuestra vida y con la que estamos de acuerdo y
compartimos intereses similares, fáciles de aceptar, nos enseñan de hecho muy poco. Pero, aquellos otros capaces de sacarnos de quicio y
encolerizarnos a la menor provocación son nuestros verdaderos maestros.

La persona que realmente puede perturbar tu estado de paz es aquella que te recuerda que no te encuentras verdaderamente en el
estado de paz o iluminación que brota de la confianza.
En ese momento, esta persona se convierte en tu mejor maestro y es a ella
a quien debieras dar las gracias; y a Dios, por haberla enviado a tu vida.

Cuando llegue el día en que puedas trascender la cólera, la rabia y la
alteración que esa persona parece provocar, y decirle: «Gracias por ser mi
maestro», habrás reconocido a un compañero del alma.

Todo aquel que aparezca en tu vida y pueda sacarte de quicio y hacerte sentir frenético es un maestro disfrazado de ser
manipulador, desconsiderado, frustrante y no comprensivo.
La paz iluminadora significa que no sólo estás en paz con aquellos que
comparten tus intereses y que están de acuerdo contigo, o con los extraños
que van y vienen, sino también con aquellos maestros que te
recuerdan que todavía te queda mucho que hacer para estar en paz contigo mismo.

Da gracias por todos esos grandes maestros espirituales que han aparecido en tu vida en forma de hijos, cónyuges actuales o pasados, vecinos irritantes, compañeros de trabajo, extraños detestables y otras personas
similares, pues ellos te ayudan a permanecer en estado de paz e
iluminación.
Te permiten saber día a día cuánto trabajo te queda realmente por hacer, y en qué aspectos no has logrado aún dominarte a ti mismo.

– Wayne Dyer

Todos alguna vez hemos hecho daño, por lo que nadie tiene autoridad moral de señalar a nadie.

Cualquier persona que busque el camino hacia la paz interior, debería renunciar a juzgar las acciones de los otros.

Todos alguna vez hemos hecho daño, por lo que nadie tiene autoridad moral para señalar a nadie.

Si eres víctima hoy es porque alguna vez tu vibración ha sido la de un perpetrador: no hay forma de que algo extremo ocurra sin que antes haya ocurrido algo extremo, pero contrario.

Cuando comprendes el movimiento compensatorio ya no puedes juzgar las acciones de los otros.

Junto con la comprensión de este movimiento, viene añadida la comprensión de que nadie es malvado o bueno. Simplemente estamos a merced del orden del universo.

Todo está completamente bien y debe ser aceptado tal como es.

Y si quieres escoger una perspectiva sana para mirar la vida, es recomendable que tomes conciencia de lo pequeñ@s que somos.

De lo poco que comprendemos.

De lo iguales que somos.

Y antes de juzgar mal a otros, céntrate y diles interiormente:

“Yo soy como tú”.

Así la paz interior irá llegando suavemente a tu vida.

Siento la felicidad ser parte de mi vida

AFIRMACION PARA EL DIA DE HOY:

Siento la felicidad ser parte de mi vida, me rodeo de buenas cosas, la paz esta en mi en este día. Le doy forma en mi mente a la realidad que busco, no existen las limitaciones.

Las cosas buenas que están por llegar son el resultado del esfuerzo en mi vida. Me libero del pasado para disfrutar mi hoy esperando mi futuro donde llegan grandes cosas a mi vida.

·ૐ Namaste·ૐ