La reconcepcion de la pareja, el principe desteñido

Es sorprendente la cantidad de parejas que se han quedado por el camino en plena transición, y ahora nos sentimos aturdidos, confusos y nos preguntamos qué ha pasado, por qué no pudimos continuar, nos sentimos solos y todos nos estamos replanteando el concepto de pareja como tal y de vida en común.
Muchos de los que hemos decidido luchar por nuestra felicidad y por la autenticidad ahora estamos solos.
Muchas parejas que siguen juntas se lo plantean, algunas no se atreven a dejar al otro por lástima o por cobardía, por miedo o por interés. Pero también se lo plantean.

Atendiendo a todas las señales posibles y estudiando caso tras caso, paciente tras paciente, amigo tras amigo, he llegado a algunas conclusiones que quería compartir por si pueden ayudar a comprender mejor lo que estamos sintiendo, recordar que no estamos solos en esto y tener más herramientas para vivir el proceso con más paz. 

Es evidente que los modelos arquetípicos de pareja, los patrones que hemos heredado o aprendido respecto a ella ya no nos sirven más. 

En la divertida serie “La que se avecina” se ocultan muchos códigos interesantes para descifrar. 
En uno de los capítulos de la serie se dice: 
“¡Otra damnificada por la Disney! ¡cuando ese tío se despierte va a haber que llevarlo a juicio!”

Ya hemos llegado al momento en que a ninguna mujer consciente se le pasa por la cabeza buscar al príncipe azul del cuento, ya nos cansan los caballos blancos y ningún modelo anterior de pareja y matrimonio ideal funciona ya. 

Se han derrumbado todos los patrones. El cásate y apechuga con lo que te toque, cásate para no quedarte solo, no te puedes divorciar porque eso es para toda la vida te guste o no, aunque no ames a tu pareja pero te tienes que aguantar para siempre, aunque no seas feliz con tu pareja pero hay que tirar palante, es malo ser infiel, es bueno ser sumiso, es malo engañar a la pareja, es bueno aguantar el dolor, un diá aparecerá el príncipe de los huevos, chico conoce chica, se gustan, se casan y a vivir felices para siempre, el matrimonio tapadera, la amante o las amantes, el butanero, la fidelidad por obligación, la infidelidad por despecho, los líos…

TODO SE HA DERRUMBADO.

La pregunta es, ¿qué ha pasado?
¿Por qué estamos todos de repente tan confusos y con tantas dudas, replanteándonos la pareja como tal y nos sentimos tan perdidos al respecto?
Si queréis un consejo, intentad olvidar todos los cuentos de Disney que maléficamente han instalado esos códigos dañinos en nuestro inconsciente y que han generado tanto fracaso y frustración.

Hasta ahora vivíamos en la dualidad. Para poder ser seres plenos debíamos abrazar a nuestro contrario y complementarnos con nuestro opuesto. La unión de los opuestos formaba la totalidad. 
El yin y el yang, el día y la noche. El hombre y la mujer. El verdugo y la víctima. El inocente y el culpable. El triunfador y el fracasado. El mentiroso y el engañado. El que daba energía y el que se la quedaba. El parásito y el perro. El violento y el acobardado. El profesor y el alumno. El competidor varón y la competidora hembra. 
El marido padre y la mujer hija. La mujer madre y el marido hijo. 

La nueva realidad de cuarta dimensión en la que YA vivimos los que decidimos dar el paso, implica la TOTALIDAD EN SÍ MISMA EN CADA UNO DE LOS SERES QUE VIVIMOS YA EN ELLA. 
Esta nueva realidad implica la abundancia plena, el amor incondional, la verdad, la complicidad, la cooperación. Y para ello, nosotros debemos ser seres íntegros, ya no podemos necesitar de nuestro opuesto para ser felices. Debemos ser felices por lo que somos cada uno, sin necesitar al otro, pero cooperando con el otro. 
Ahora la nueva realidad nos exige ser felices por nosotros mismos sin la energía negativa del “necesitar” a otra persona. 
Debemos aprender a dejar de vivir en el “fuera” para vivir en el “dentro”.

La frase que me vino desde que adopté a mis gatitos, que se me repite una y otra vez y que es la guía para la nueva realidad: “ESTOY SOLA SIN ESTAR SOLA”. 

Todo lo sucedido los últimos meses ha sido una gran aceleración de este proceso. Muchos nos hemos quedado “solos”, y con ello nos hemos obligado a volvernos hacia dentro, poner la atención en nuestro interior, redescubrirnos, amarnos, valorarnos y respetarnos tal y como somos, contemplar y amar la belleza que hay dentro de nosotros mismos y crear la totalidad y la felicidad TOTAL en el interior. 

A partir de aquí, cuando ya somos seres plenos y no necesitamos de nadie para que nos complete, como sucedía en la vieja realidad de tercera dimensión, es cuando debemos rediseñar en nuestro interior el concepto de pareja y las nuevas maneras de relacionarnos. 
Porque nos movemos a una nueva realidad en la que, siendo seres plenos, decidimos compartir nuestra vida para mejorarla, para compartir caminos y viajes juntos durante el tiempo que sea, pero SIN NECESIDAD y SIN LÍMITE EN EL TIEMPO. 
Las parejas y las relaciones ya no tienen que ser para toda la vida, porque ahora se comprende que nos encontramos para cumplir o realizar algo juntos, y cuando eso que debíamos hacer juntos se ha terminado, la relación puede terminar. Y ello puede suceder en paz y desde el amor incondicional. Puede sentirse dolor, pena y tristeza pero desde el amor incondicional y la consciencia. 
“Nuestro camino acaba aquí, gracias por lo que me has enseñado. Sé feliz, te deseo lo mejor.”
Y continuar nuestro camino en paz. 

A partir de ahora no volverá a funcionar jamás el “te necesito”, el “sin ti no soy nada”, el “tú eres mi vida”, “tú lo eres todo para mi”. En realidad estas son frases muy crueles, que ponen a la otra persona en un compromiso terrible, casi un castigo. 
Esos modelos viejos no tienen cabida en la nueva realidad.
Estamos confusos porque son los modelos que conocíamos hasta ahora y que hemos heredado por mucho, mucho tiempo y están totalmente arraigados en nuestro código genético. 

Ahora funcionarán el “soy feliz solo, y te escojo para compartir mi vida, para mejorarla”, “te escojo porque mi felicidad es aún mayor junto a ti”, “juntos llegamos más lejos”, “sin ti seguiré siendo plenamente feliz”, “no importa el tiempo que pasemos juntos, porque vivimos el aquí y el ahora”, “soy feliz estando solo. Y soy feliz estando acompañado”, “no compartiré mi esencia con cualquiera, no rebajo mi energía a cualquier precio”, “exijo respeto para mi persona porque yo ofrezco respeto”, “estoy contigo porque es posible un equilibrio perfecto entre dar y recibir.”

Y como dice Joan Garriga: 
“Ama bien a tu pareja. Dile, sin tí también me iría bien.”

Mucho ánimo y fuerza a todos. 
El Amor está dentro vuestro ya. Sólo se os pide que lo sepáis reconocer.
Estar solo sin estar solo.

Con todo mi corazón. 

Cristina Membrive, Kinesióloga

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