La salud te pertenece por derecho Divino.

Existe una cantidad de energía inherente a cada uno de nosotros, cantidad que no puede ser aumentada o reducida por obra de ningún tipo de acción externa.

Esa cantidad de energía es suficiente para lograr romper los paradigmas de la limitada percepción sobre las enfermedades y restablecer la armonía en nuestro cuerpo.

Nuestra incapacidad de romper con esos parámetros ha sido generada por nuestra cultura, nuestro entorno social y los intereses ocultos de algunas industrias.

En nuestro entorno, se nos exige encauzar toda nuestra energía inmanente hacia el cumplimiento de esquemas de comportamiento preestablecidos, lo cual no nos permite trasponer los límites de la percepción normal, provocando así, desequilibrios de orden físicos y mentales.

Se ha convertido en un mandato ineludible el romper esos parámetros del condiciona-miento humano, para poder reingresar a esos mundos, que por derecho Divino nos pertenecen y lograr así re-encauzar esa energía vital inmanente, para redistribuirla en los centros vitales del cuerpo humano, (La zona de los Pulmones y el Corazón, la zona de el Hígado y la Vesícula, la zona del Páncreas y el Bazo, la zona del Vientre y la zona de los Genitales) restableciendo indefectible-mente la salud… Luis Hdez. C.S.E.® Master.

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