El mundo es eso, un montón de gente, un mar de fueguitos

El mundo es eso, un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con su luz propia de entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes, fuegos pequeños y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.

Algunos fuegos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no puedes mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende. Algunas personas tienen una luz tan especial que iluminan todo a su paso: son fuegos enormes, fuegos intensos que además de ser cálidos, brillan y en ese brillo nos encienden la vida.
Otras personas en cambio parecen apagarse día a día, tal vez fueron fuegos enormes en algún momento de sus vidas pero poco a poco se van apagando. No dejemos que eso ocurra, si nos acercamos a ellas y removemos las cenizas tal vez ese fuego vuelva a encenderse, tal vez necesiten de nosotros, de nuestra luz, de nuestro amor.

Y si es nuestro fuego el que comenzó a apagarse, por las lágrimas que derramamos sobre él, por el dolor, por los problemas, no dejemos que el tiempo lo apague por completo y ya no podamos hacer nada. No seamos sólo espectadores de esa llama que día a día se extingue. Seamos verdaderos fuegos y hagamos que nuestra vida vuelva a brillar..

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