Repelente casero. (Libre de químicos que intoxican al cuerpo).

Ingredientes:

1/2 litro de alcohol
… 1 paquete de clavos de olor (100 gr)
1 vaso de aceite de bebé o similar (100 ml)

Preparación:
Deja el clavo de olor macerando en el alcohol 4 días, agitando mañana y tarde. A continuación, poner el aceite corporal (puede ser de almendras, manzanilla, hinojo, lavanda vera, aloe, etc.) y ya está pronto para su uso.

Modo de empleo:

Pásese unas gotas en los brazos y piernas y los mosquitos huyen de la habitación.
El clavo espanta las hormigas de la cocina y de los electrodomésticos.
Ahuyenta las pulgas de las mascotas.
El repelente evita que los mosquitos chupen sangre, por lo que se altera la reproducción, disminuyendo su proliferación.

Fuente: La Bioguia.

Los uteros de las mujeres son el epicentro del movimiento de la energia del universo.

La madre tierra es una ser y como todo ser necesita que nos relacionemos con ella… Ella nos sostiene, ella nos da la vida, ella nos da alimento, ella nos da el agua, y sin embargo tenemos poco tiempo para dedicarnos a ella. Ella está llamando, ella está gritando “¿Dónde están mis hijas?”. Ella sabe y quiere despertar la memoria que guardan las mujeres en su útero. En la sangre de las mujeres está la memoria de toda la humanidad, y es gracias a esta sangre que existe la continuidad de la vida humana en el planeta. Vivimos en una cultura en donde este elemento tan sagrado es despreciado, es ensuciado, es maltratado… Queremos cambiar nuestro enfoque, cambiar el enfoque usando y tomando para nosotros las enseñanzas de nuestros abuelos de la sabiduría indígena… y que esta sociedad no consiguió ofendernos, que estas relaciones humanas que existan en esta sociedad no consiguen cambiar el destino sagrado que tiene la sangre de las mujeres, que hay que volver a este conocimiento, que hay que volver a hacer una relación con la madre. Que somos principalmente agua y que el agua tiene esta memoria. Que necesitamos volver a tomar el poder de nuestro tiempo en nuestras manos, y hacer una relación con quien nos da la vida… para eso tenemos que tomarnos el tiempo, porque en la sociedad en que vivimos este tiempo no existe. Necesitamos las mujeres volver a tomar la fuerza del conocernos, y de volver a tener las visiones que son buenas para la vida de la mujer, para la vida de su familia, para la vida de la comunidad. La tarea de la mujer en este tiempo es una tarea de volver a darle sentido a la energía que pasa por ella durante todos los meses.

LOS ÚTEROS DE LAS MUJERES SON UN EPICENTRO DEL MOVIMIENTO DE LA ENERGÍA DEL UNIVERSO, y esto lo han sabido todos los pueblos antiguos, por eso las visionarias siempre fueron las mujeres, por eso las mujeres en la antigüedad se tomaban los tiempos para ir a un retiro a una reunión, a un espacio exclusivamente para las mujeres en tiempos de menstruación. Si nosotras las mujeres de esta sociedad volvemos a tomarnos el sentido sagrado del movimiento de nuestro cuerpo, de nuestro ser, tenemos la posibilidad de organizar la vida, construir nuestros sueños, construir así la Intención, el Intento, pero para eso tenemos que conocernos. Y por eso estamos proponiendo llevar un diario de los cambios constantes que hay en el estado de ánimo, en el estado físico, en los sueños, en las manifestacionesdel espíritu de las mujeres, porque es en el registro donde tenemos la posibilidad de mirar las coincidencias a través de los tiempos.

LAS MUJERES DEBEMOS VOLVER A RECUPERAR NUESTRO PENSAMIENTO INTUITIVO. Ese pensamiento que se da en sentimiento, en imagen, en sonido, en aroma, ese pensamiento que se da en símbolo, y para eso tenemos que creérnosla. Porque es un pensamiento global que lo cubre todo y que no tiene palabras…. 

TENEMOS UN CONOCIMIENTO SILENCIOSO ESPERANDO SER RECUPERADO, un conocimiento que tiene mucha herencia, que tiene la posibilidad de caminar entre las distintas dimensiones de la realidad, que mucha gente llama sueños, que mucha gente llama visiones, pero que es parte de la realidad. La realidad en verdad es como una capita de cebolla que va como los meses de las lunas de las mujeres que son concéntricos. 

VOLVER A TOMAR ESTO EN NUESTRAS MANOS Y DARLE TIEMPO ES VOLVER A TENER UNA RELACIÓN CON LA MADRE TIERRA… 
Señalar como urgente que ES IMPORTANTE QUE LAS MUJERES NO SIGAMOS BOTANDO NUESTRA SANGRE JUNTO CON LA BASURA, que no seamos fuente de contaminación, porque tenemos la posibilidad de consagrarla a través del agua para que vaya a nuestras plantas, tenemos la posibilidad de tomarnos nuestros tiempos y hacer nuestros descansos, nuestros retiros, para poder estar tranquilas de recibir esta energía, así tener la visión, tener el entendimiento, y también tener la posibilidad de la purificación de la energía propia, de la energía de la pareja, de la energía del hogar, y tenemos la posibilidad de hablar con nuestra madre tierra y rezarle para construir la armonía, para construir la paz.Esta es la tarea que tienen las mujeres, este es el tiempo en el que estas tareas empiezan a emerger…

Andrea Herrera Atekokolli.

La sincronicidad.

LA SINCRONICIDAD..

El universo es más milagroso de lo que suponías. Todo está planeado tan exquisitamente que en cualquier momento todos recibimos de los demás actores de nuestra vida las enseñanzas que necesitamos. Los maestros espirituales enseñaban que todo es uno; que el progreso tuyo es el progreso mío, que tu aflicción es mi aflicción. También decían que todo estaba relacionado a un determinado nivel. El concepto no es fácil de entender, pero explica por qué, cuando nosotros cambiamos, todo cambia a nuestro alrededor.

El cambio de pautas mentales consiste en pasar de ver un mundo hecho de cosas físicas a ver un mundo de posibilidades, abierto y fundamentalmente hecho de relaciones. Cuando ocurre este cambio nuestro sentido de la identidad (quiénes somos) también cambia y empezamos a aceptarnos mutuamente como seres humanos interactuando en los tres niveles de existencia.

También vemos que es prácticamente imposible que nuestras vidas carezcan de significado.

Cuando comenzamos a “comprometernos” a un nuevo tipo de compromiso, hay un flujo a nuestro alrededor. Las cosas parecen ocurrir sin más. Estamos en un estado de compromiso y rendición y empezamos a experimentar lo que se ha dado en llamar «sincronicidad».

La sincronicidad es un principio de conexión no causal, una coincidencia significativa de dos o más sucesos en la que está implicado algo más que la posibilidad aleatoria. Es la ocurrencia simultánea de unos eventos que corresponden a un mismo sentido, sin que haya entre ellos relación de causa y efecto.

Los acontecimientos sincronizados son una señal de que nos hallamos recorriendo el sendero adecuado, que no somos meros observadores, sino participantes de una red cósmica interconectada.

La sincronicidad es un resultado. Es importante comprender las causas subyacentes de la sincronicidad porque, si no lo hacemos, podríamos intentar producirla de la misma manera que intentamos controlar el resto de nuestra vida.
Cuando entramos en sincronicidad con el Universo, a través de nuestro cambio interno; los llamados “milagros” comienzan a surgir en la vida de forma cotidiana
Si admitimos la idea de la sincronicidad, entonces nuestra vida tiene sentido, todo acontecimiento de ella y toda persona que intervenga obedecen a un sentido y no nos sentimos como víctimas cuando las circunstancias aparentemente no nos favorecen.
Si admitimos que estamos conectados al Universo, tendremos que asumir más responsabilidades, incluso cara a los demás. Lo que significa, “hacernos cargo de nuestra vida en forma completa”, trayendo al plano físico y mental todo lo que nos resulte significativo del plano espiritual, universal, y ver a los demás y a mí mismo como un todo unificado a una Energía superior.

Las personas felices y eficaces abrazan este concepto de «unidad». Para ellas todo lo que ocurre contribuye al sentido de su vida. Confían en que las circunstancias se sincronizarán a su favor.
Nada de lo que aparece en nuestra vida se puede fundamentar como algo exterior a nosotros que nos cae del cielo, las hemos creado nosotros.
Algo que estaba latente en nuestra mente, se materializa en algo real y encuentra su expresión, ya sea una pareja, un trabajo, una ruptura, etc.
Esto lo hacemos sincronizando nuestra inquietud interna, nuestros pensamientos, con determinados sucesos que ocurren pero que reflejan con la misma exactitud que un espejo, aquello que estábamos sintiendo o pensando en un momento determinado.

La sincronicidad es mágica porque al ver como se expresa algo que estaba en nuestro interior, nos damos cuenta que nuestra vida responde a un patrón determinado.
La progresión es como secuencias de esa película y si sabemos relacionar una secuencia con otra, podemos ver o adivinar la película entera.
El primer paso que debemos dar para afrontar, es ser concientes de que los creadores del cambio que vamos a afrontar somos nosotros mismos, que todo lo que nos ocurre lo hemos decidido nosotros, desde nuestro ser más profundo, no con nuestra voluntad ni decisión consciente pero al fin y al cabo lo hemos elegido.

Si fuéramos conscientes del porqué de todas las cosas, estas situaciones no supondrían ninguna dificultad ni inquietud, porque veríamos la película completa y sabríamos el final de todo, pero como éste no es el caso, tenemos que ver el tránsito secuencia a secuencia, intentando hacer lo mejor que podemos en cada momento, es decir empleando el factor tiempo y viendo de qué manera la progresión se va sincronizando en nuestra vida con algo equivalente en el exterior, cómo lo va creando y lo vamos asimilando, cómo reaccionamos, cómo lo aceptamos o lo rechazamos.

La sincronicidad es una ley que funciona incluso en pequeños detalles cotidianos, cuando un día modificamos nuestros pensamientos acerca de algo y de repente empiezan a ocurrir cosas relacionadas con ese cambio de actitud mental.
Cada cambio de actitud mental, la ruptura de los viejos patrones de los que hablábamos, esos que surgen de la experiencia, proviene del alma universal.
Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra conciencia personal.

Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de nuestra vida. Todo lo que vemos alrededor es una expresión de nosotros mismos.
Por todo esto, las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.

Injusticia transgeneracional.

No todo lo que nos sucede en la vida parece justo. Algunas veces un robo, un amor no correspondido, una falta de reconocimiento de nuestros méritos o nuestra dedicación, o alguna cosa por la cual nos sentimos perjudicados, se transforma en un veneno que nos corroe desde el interior, y esto termina estando estrictamente relacionado con el origen de enfermedades gravísimas como el cáncer.
Existen muchos ámbitos en los cuales podemos sentir que se nos ha tratado injustamente. Puede ser una injusticia dentro de la familia, una injusticia de nuestra pareja, una injusticia en el país en el cual vivimos, una violación o agresión sexual, etc. Y todo esto se transforma en resentimientos que no solo nos atormentan, sino que también minan nuestra salud provocando toda clase de dolencias que llegan hasta el cáncer y la muerte.
Algunas veces incluso podemos sentir que quien ha sido injusto con nosotros es el destino o la vida, y podemos pensar que somos victimas de una desigualdad en la salud, en la belleza, en la fortaleza, o porque nos ha hecho minusválidos en algún sentido, como ser personas enfermizas, el no tener hermanos, el tener demasiados hermanos y por eso haber carecido del afecto de nuestros padres, el ser huérfano, ser enfermizos, sufrir de muertes jóvenes en la familia, tener problemas económicos constantes, etc.
Este sentimiento de la injusticia del destino se puede encontrar frecuentemente en los sobrevivientes de una guerra, un campo de concentración, un naufragio o un accidente, que se sienten culpables de haber sido los únicos sobrevivientes mientras tantos han muerto.
Inclusive existe también el sentimiento de injusticia por salud que sienten quienes han sido criados en un ambiente enfermizo. “Es injusto que yo sea tan sano y todos ellos tan enfermos”. Este caso se muestra patente en la obra de la nieta de Charles Darwin quien comentaba el amor y el placer que sentían los miembros de su familia porque el abuelo siempre estaba enfermo. “Era tan agradable ser cuidada por mi abuela” recuerda ella.
Y en realidad no son pocas las personas que de niño solo recibían afecto y atención cuando se enfermaban
Y también existe el espanto transgeneracional, donde algunos descendientes se sienten algunas veces helados de espanto, tienen pesadillas, sensación de angustia y constricción en la garganta en ciertos períodos del aniversario de graves situaciones vividas por los ancestros, aún cuando quien padece de estos síntomas nunca haya sabido lo que sus antepasados han vivido.
Y este sentimiento de injusticia lleva incluso a veces a formas de agresividad pasiva, donde las personas se hacen las víctimas y de esta forma toman el control de su familia como por ejemplo la madre que le dice a su hijo “vayan al cine y diviértanse que a mi no me importa quedarme sola y abandonada mientras ustedes lo pasan bien”.
Entonces el conocer el origen de esos sentimientos de injusticia sentidos por nosotros o nuestros ancestros, es lo único que puede limpiar nuestras vidas

No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tú has hecho tu vida.

Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo, el valor de acusarte en el error para volver a empezar, corrigiéndote.

Nunca te quejes del ambiente o de quienes te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer; las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.

Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar.

No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfréntate con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.

No te amargues de tu propio error, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como niño.

Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para claudicar.

Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso. Si tú has sido el ignorante, el irresponsable, tú, únicamente, tú, nadie pudo haber sido tú.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas, sin alimento, morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande, que es el más grande de los obstáculos.

Mírate en el espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo mismo, reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.

Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo; reconociéndote a tú mismo más libre y más fuerte, dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque tú mismo eres tu destino.

Levántate y mira por las mañanas, y respira la luz del amanecer.

Tú eres la parte de la fuerza de la vida.

Ahora despierta, camina, lucha. Decídete y triunfarás en la vida.

Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los que nunca se atreven a intentar cambiar de ellos mismos, lo que no les gusta.

Pablo Neruda

Extracto del diálogo de la película -Copying Beethoven.

Ana: Es que no lo entiendo Maestro. ¿En donde termina el movimiento?

Beethoven: No termina, sigue fluyendo. Deje de pensar en términos de comienzo y final. No es uno de esos puentes que construye su hombre de hierro; es un interino, como, nubes que se transforman, o mareas cambiantes. 

Ana: ¿Y como se concreta musicalmente?

Beethoven: No se concreta, va creciendo. El primer movimiento se transforma en el segundo. A la vez que muere una idea, nace otra nueva. En su trabajo se obsesiona con la estructura, en elegir la forma correcta. Tiene que escuchar la voz que habla en su interior. Ni yo era capaz de oirla hasta que me quedé sordo. No es que quiera que se vuelva sorda. 

Ana: ¿Esta diciendo que tengo que encontrar el silencio en mi interior para poder oír la música?

Beethoven: Si, si. La clave es el silencio. El silencio entre las notas. Cuando el silencio la envuelva podrá cantar su alma.

Reglas de las mujeres sabias.

1 Las mujeres sabias no viven quejándose, generan cambios.
2 Las mujeres sabias son atrevidas
3 Las mujeres sabias tienen buena mano con las plantas
4 Las mujeres sabias confían en su intuición y respetan la de los demás
5 Las mujeres sabias meditan diariamente y están en comunión con su interioridad
6 Las mujeres sabias defienden con firmeza lo que más les importa
7 Las mujeres sabias disciernen su camino también con el corazón
8 Las mujeres sabias dicen la verdad con compasión
9 Las mujeres sabias escuchan su cuerpo
10 Las mujeres sabias improvisan y juegan
11 Las mujeres sabias no imploran de manera dependiente
12 Las mujeres sabias se ríen juntas
13 Las mujeres sabias saborean lo positivo de la vida y lo comparten con sencillez.

Tomado del libro: “Las Brujas no se quejan”
Jean Shinoda Bolen.

El Tantra introduce el concepto de Chakras, para referirse a centros psíquicos de energía, dentro del estudio de la biología humana.

 En su origen, las ciencias tántricas abordaron el estudio tanto de las matemáticas, como de medicina y astronomía, además de alquimia, quiromancia y astrología.

Desarrollaron avanzadas teorías físicas atómicas, espacio-temporales y de ondas de sonido. Se atribuye al Tantra la invención del decimal y el descubrimiento del cero en la India antigua.

Dentro del estudio de la biología humana, el Tantra incorporó el concepto de Chakras, traducido como centros psíquicos de energía.

Los chakras son órganos del Cuerpo sutil o energético, que se diferencia del cuerpo físico, del que es independiente.

En el Tantra, se habla de varios cuerpos:

la capa más externa formada por la piel y los huesos
el sistema respiratorio, más sutil
el sistema cognoscitivo, aún más profundo y sutil
el cuerpo sutil, la capa más sutil de todas, el sistema intuitivo o psíquico del cuerpo, donde están los chakras, mediante el cual se puede lograr éxtasis físico y unión espiritual.

Dentro del Tantra, la ciencia de los chakras permite establecer un puente entre la materia y la mente, el cuerpo y el espiritu, el individuo y el universo.

En el cuerpo sutil, existen siete chakras principales, cada uno de los cuales es generador y depósito de energía y de conciencia psíquica. Se conectan entre sí por medio de canales, llamados Nadis.

De tal modo funciona como un sistema en el que la energía de cada uno, nutre a todo el cuerpo. Estos canales coinciden con los meridianos en los que se basa la acupuntura.

La relajación puede ser una puerta de entrada a un trabajo sistemático de autodescubrimiento.

Pues por un lado consigue este aislamiento del exterior, y por otro le pone a uno más cerca de sí mismo, desarrollando la capacidad de evidencia y de visión interior. Entonces uno va descubriendo las actitudes artificiales que adoptaen la vida, en las diversas situaciones, y las va descubriendo porque tiene ahora un punto de contraste con la conciencia de sí mismo cuando simplemente es él sin hacer ningún papel. Lo peor es cuando la persona ni siquiera se da cuenta que está haciendo un papel, cuando cree que él es esta personalidad que tiende a merecer, a mendigar muchas veces, la aprobación y el aprecio de los demás, cuando él cree que esto es su auténtica personalidad.

Solamente la práctica de unas cuantas semanas de relajación profunda es suficiente para que la persona presienta en su interior un eco y una resonancia que tiene una potencia, una grandeza, una realidad y un verismo mucho más fuerte y auténtico que el mundo exterior y todos los valores que la persona pone en este mundo exterior. Cuando la persona empieza a intuir que dentro de sí misma hay algo que merece ser descubierto, cuando intuye que en el fondo toda su vida no es nada más que un despliegue de unas cualidades centrales, cuando descubre que todo cuanto él puede llegar a vivir de positivo brota y surge de este núcleo central, entonces empieza a poseer el secreto de la verdadera estabilidad, de la verdadera autenticidad. Entonces se libera de la idea engañosa de que su afirmación y su autenticidad dependen del logro de algo determinado en su vida exterior.

El hombre solamente encontrará la plenitud cuando él sea él mismo, auténticamente él del todo, cuando viva, cuando realice lo que él es con independencia de lo que le ha venido del exterior, con independencia de su función externa; en una palabra cuando realice lo que él es en esencia.

Antonio Blay

Las semillas.

LAS SEMILLAS

Un hombre tomaba cada día el autobús para ir al trabajo. Una parada después, una anciana subía al autobús y se sentaba al lado de la ventana. La anciana abría una bolsa y durante todo el trayecto, iba tirando algo por la ventana. Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado, el hombre le preguntó qué era lo que tiraba por la ventana.
-Son semillas! – le dijo la anciana.
-Semillas? Semillas de qué?
-De flores, es que miro afuera y está todo vacío… Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino.
Verdad que sería bonito?.
– Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los coches, se las comen los pájaros… Cree que sus semillas germinarán al lado del camino?
– Seguro que sí. Aunque algunas se pierdan, algunas acabarán en la cuneta y, con el tiempo, brotarán.
– Pero… Tardarán en crecer, necesitan agua…
– Yo hago lo que puedo hacer. ¡Ya vendrán los días de lluvia!
La anciana siguió con su trabajo…
Y el hombre bajó del autobús para ir a trabajar, pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza.
Unos meses después… yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana, vio todo el camino lleno de flores… ¡Todo lo que veía era un colorido y florido paisaje! Se acordó de la anciana, pero hacía días que no la había visto. Preguntó al conductor:
-Qué hay de la anciana de las semillas?
– Pues, ya hace un mes que murió.
El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje.
-“Las flores han brotado, se dijo, pero de qué le ha servido su trabajo?. No ha podido ver su obra”.
De repente, oyó la risa de una niña pequeña que señalaba entusiasmada las flores…
Mira papá! Mira cuantas flores!
Verdad que no hace falta explicar mucho el sentido de esta historia?
La anciana de nuestra historia había hecho su trabajo y dejó su herencia a todos los que la pudieran recibir, a todos los que pudieran contemplarla y ser más felices.
Dicen que aquel hombre, desde aquel día, hace el viaje de casa al trabajo con una bolsa de semillas.
Está reflexión está dedicada a todos aquellos padres, maestros, educadores, profesionales de la enseñanza, que, hoy, más que nunca, no pueden ver cómo crecen las semillas plantadas, las esperanzas sembradas en el corazón.
Porque… Educar es enseñar caminos.

A través de frases para reflexionar.