La pareja.

LA PAREJA
La pareja, se convierte en un elemento muy importante, en este camino de búsqueda de elevación de la conciencia, porque la pareja es otros ser material-espiritual, al que sólo ves la parte material (cuerpo, labios, ojos, cabello…), y sientes la ilusión de encontrar su Ser Espiritual.

La pareja esconde muchos enigmas. Cuando iniciamos la comunicación con la pareja, aparentemente sólo estamos atentos de sus cualidades físicas, pero hay algo más, nos atrae no sólo su ser físico, sino su nivel vibracional. Cuando decimos que para el amor no hay edad, ni físico, ni distancia, ni condición económica, lo que realmente estamos diciendo, es que el ser humano tiene un nivel vibracional parecido a otra persona de otra edad, con cuerpo físico variable, en otro lugar, y con distinta condición económica. A lo que hemos llamado amor, ha sido atracción vibracional.

La etapa del enamoramiento, es una etapa muy hermosa, porque lo que está sucediendo, es que estamos sintiendo la misma libertad, que sentimos cuando estuvimos en la Fuente Divina. A lo que hemos llamado “Estar Enamorados”, no es más que, estar conectados con la Fuente Divina. No es la otra persona la que nos hace sentirnos en las nubes, somos nosotros mismos quienes despertamos la sensación de libertad. Claro que es otra persona la que lo provoca, pero es porque su nivel de vibración es la misma que la de nosotros.

Cuando decimos que estamos enamorados, no vemos imperfecciones, ni errores, porque en nuestro cuerpo físico se crean sustancias químicas que apoyan a mantener la conexión con la Fuente.

Nos puede gustar el cuerpo de otras personas, su inteligencia, su comportamiento… pero eso es sólo un gusto que no tienen nada que ver con el amor. Lo único que nos gusta, es admirar cómo nuestro planeta, crea en una perfección única.

Cuando dos seres humanos están enamorados, se olvidan que existe el cuerpo físico, porque están conectados con la Fuente. El problema inicia, cuando los seres humanos deciden unir sus caminos, porque creen que ese sentimiento de conexión con la Fuente, durará por toda la vida.

El problema continúa, cuando deciden unir sus almas como pareja, y creen que al unirlas, se convierten en dueño del otro. Esa creencia de posesión daña, porque se atan, y creen que el amor es estar atados.

Y los problemas crecen aún más, cuando creen que por esta unidos, deben pensar de la misma manera, deben tener los mismos gustos, deben saber las necesidades del otro, deben tener la misma misión, y el mismo pensamiento.

Finalmente, la relación de pareja que inició muy hermoso, puede terminar en algo muy doloroso, porque los seres humanos que unen sus almas, tienen heridas del pasado que no han sanado, por lo tanto, chocarán, se lastimarán, y sufrirán. Estas heridas del pasado, les provocará celos, inseguridad, sentimiento de posesión, molestias, e infinidad de emociones, que sólo podrán superarlos, si están dispuestos a hacer un trabajo interior de forma independiente, a su propio estilo, y cada quien a su propio ritmo. Sólo quien decide aceptar sus emociones, es quien madura y trasciende. Algunas veces es uno el que trasciende, algunas veces son los dos, y algunas más, ninguno de los dos.

La pareja está para unir sus esfuerzos, y apoyarse unos a otros, pero sin olvidarse que, no por unirse son uno, sino que siguen siendo dos seres humanos que están caminando “… de regreso a la Fuente”.

Autor: Rafael Zárate M.

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