Los MUDRAS otra manera de sanar usando las manos.

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Los MUDRAS, otra manera de sanar usando las manos.

Las manos hablan, qué duda cabe. Si ponemos el pulgar para arriba y los demás dedos juntos replegados sobre la palma, queremos expresar aliento, aprobación, ánimo. Pero si ese mismo gesto lo hacemos con la mano derecha con la palma izquierda como base y lo acompañamos con una respiración profunda y pausada mientras nos concentramos en la calma de la mente, entonces se convierte en el mudra Shivalinga, que en yoga se utiliza para reponer fuerzas.

La suiza Gertrud Hirschi, autora de Mudras, el poder del yoga en tus manos, investigó el sentido y los efectos que éstos ejercen en la salud física, emocional y espiritual de las personas.

Tanto ella como muchos expertos en la materia aseguran que todos podemos aprender a hacerlos y a utilizarlos para solucionar malestares y problemas crónicos, aun quienes deben permanecer en cama o quienes apenas disponen de quince minutos al día para consagrar a su bienestar.

¿Qué significa “mudra”? Proviene del sánscrito y significa “sello”, pero al descomponerlo, se encuentra un significado más interesante: la palabra “mud” significa alegría, y “ra”, “poner en marcha”, es decir que, a través de estos movimientos, lo que se busca es encender el mecanismo de la alegría.

En un principio, los mudras acompañaban la meditación, como un ejercicio para ayudar a la mente a entrar en un estado de calma y bienestar, necesario para una experiencia de trance beneficiosa.

Posteriormente, se descubrió que, gracias a la suave estimulación de los dedos que se logra con estos movimientos, también se reciben poderosas acciones terapéuticas sobre el cuerpo y el espíritu.

Originalmente, existían nueve mudras, llamados “los mudras de Buda”, destinados a escalonar el proceso meditativo. Actualmente, por la influencia de los bailarines hinduistas, de los yoguis y también del budismo que se practica en Japón, se realizan muchísimas más formas -¡más de cincuenta!-, a las que se les reconocen distintos efectos.

Cómo, cuándo, dónde. Al hacer los mudras, los dedos actúan como si fueran antenas a través de las cuales se atrae la energía necesaria para llevar adelante la vida, apaciguar el cuerpo y el espíritu, e incluso para resolver problemas orgánicos puntuales.

Sus efectos están relacionados con la estimulación que ejercen los movimientos de los dedos sobre las zonas reflejas de las manos, las cuales tienen correspondencia en los distintos órganos del cuerpo.

Los cambios pueden ser inmediatos o aparecer después de un tiempo. Durante su ejercicio, se experimenta una sensación de calor, los malestares se atenúan y la respiración se calma, el estado de espíritu resulta más claro.

Pero también puede ocurrir que, al comenzar, se sienta todo lo contrario: desde fatiga hasta temblores. No inquietarse: al cabo de unos instantes, surge el esperado bienestar.

Esta especie de yoga de las manos se realiza con movimientos suaves y precisos, tan fáciles de practicar que no requieren un lugar especial ni vestimentas determinadas para poder hacerlos, ¡ni prender sahumerios! Por supuesto, resulta mucho más efectivo adoptar la clásica postura de meditación, conocida como “posición de loto”, y contar con un entorno tranquilo y sin interrupciones. Pero ésta no es una condición imprescindible. También, si uno es capaz de lograr rápidamente un estado de serenida

independientemente del contexto en que se encuentre, puede aprovechar desde la cola del banco hasta la sala de espera del dentista o incluso un embotellamiento de tránsito para poder hacerlos. El único requisito necesario es que sean practicados con regularidad, preferiblemente: uno a tres mudras por vez, de tres a cinco minutos cada uno, de una a tres veces por día, durante tres semanas.

La constancia es lo que permite que se puedan lograr los efectos, y sólo así es posible notar cuáles son los cambios que se producen.

Para que los efectos de los mudras sean más poderosos, Hirschi recomienda acompañarlos de técnicas de respiración, de visualizaciones y de afirmaciones.

De la respiración depende que el mudra ejerza una acción tranquilizante o reanimadora. Se comienza por realizar varias veces una exhalación profunda por la nariz para expulsar, además del dióxido de carbono, la energía gastada de la materia sutil. Luego, inhalar por la nariz también lenta y profundamente. Prolongar durante unos segundos las pequeñas pausas que se producen entre inhalación y exhalación para regenerar las fuerzas interiores.

Las visualizaciones de imágenes placenteras, como un paisaje relajante y apacible, ayudan a desarrollar serenidad. Es preciso tener fe en el poder de esas imágenes para cambiar la propia apreciación de las circunstancias de la vida.

Las afirmaciones son frases claras sobre deseos y necesidades que ayudan a encontrar un nuevo ordenamiento en la vida. Es útil acompañar cada mudra con una frase afirmativa sobre el efecto que se desea lograr, para ejercitar el autoconvencimiento de que la mejora es posible.

Mudra de la armonia (Gian o Chin Mudra)

Para: desarrollar la calma, meditar.
Cómo: unir el dedo pulgar con el dedo índice en ambas manos y estirar el resto de los dedos con las palmas de las manos completamente abiertas.
Efecto: la sola unión de los dedos índice y pulgar hace que se cierre un circuito de energía que favorece la relajación y el ingreso en un estado de perfecta armonía.

Mudra del cielo (Shunya Mudra)

Para: obtener claridad mental y sabiduría, curar problemas de oído y audición.
Cómo: unir el pulgar con el dedo medio de ambas manos y dejar extendidos el resto de los dedos. Conecta con la sabiduría universal, con la propia voz interior o intuición.
Efecto: apertura de la conciencia.

Mudra del loto (Padme Mudra)

Para: sentir pureza en el corazón.
Cómo: ambas manos se juntan a la altura del pecho y se tocan sólo por su parte inferior y por las yemas de los dedos, en una figura que simboliza el capullo de la flor del loto. Luego, se deben abrir las manos lentamente sin separar los dedos meñiques de los pulgares. Mientras, se realiza una respiración profunda en cuatro tiempos. Volver a la posición inicial.
Efecto: elimina el desánimo y la sensación de ser incomprendida.

Mudra de la Tierra (Prithvi Mudra)

Para: eliminar el agotamiento, mejorar la temperatura corporal, estimular el hígado y el estómago.
Cómo: se une el dedo pulgar con el anular en ambas manos, mientras el resto de los dedos permanecen extendidos.
Efecto: relajante y revitalizador.

Mudra de la paz (Ushas Mudra)

Para: aliviar el estrés.
Cómo: entrecruzar los dedos con las palmas de las manos hacia arriba, de manera tal que el pulgar derecho quede sobre el izquierdo y lo presione ligeramente. Colocar ambas manos en esa posición a la altura del estómago con los antebrazos alineados horizontalmente. En cambio, los hombres deben cruzar los dedos de manera tal que el pulgar derecho quede sobre el izquierdo, mientras que las mujeres deben cruzar los dedos de tal manera que el pulgar izquierdo quede sobre el derecho (como en la foto).
Efecto: regula la glándula tiroides, que interviene en nuestra noción del tiempo, y nos ayuda a liberar tensiones

Mudra del vacío (Dyani Mudra)

Para: reciclar los pensamientos, meditar.

Cómo: se colocan juntos los dedos de ambas manos, derecha e izquierda, y se doblan suavemente para formar una curva como si estuviesen envolviendo una pelota. En esa posición, se pone la mano derecha encima de la izquierda y se unen los dos pulgares que apuntan hacia arriba, y una vez armada la figura, se apoyan los bordes de las manos sobre el abdomen a la altura del ombligo.
Efecto: limpia la mente de las ideas obsesivas y el diálogo interno.

Mudra del amor (Atmanjali Mudra)

Para: sentir bienestar y plenitud
Cómo: las manos se ponen una contra la otra, poner la palma derecha sobre la izquierda y sostener las manos a la altura del corazón, sintiendo los costados de los dedos en contacto los unos con los otros.
Efecto: activa todos los meridianos que circulan al nivel de los dedos, estimula los sentidos, especialmente el del tacto. En relación con los otros, se realiza como señal de respeto y amor.

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